miércoles, 21 de mayo de 2008

MFSHNO

Pues eso: Momentáneamente Fuera de Servicio Hasta Nueva Orden.
(podéis seguir dejando vuestros comentarios, prometo leerlos a mi reanudación).
Gracias.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Al final...aparece el muerto.

“Perdona, ¿tienes hora? el autobús está a punto de llegar y no sé de qué color ponerme los zapatos”

¿Os ha ocurrido alguna vez que, aun teniendo diferentes caminos para continuar con la frase de la semana, no sepáis si tenéis ganas de hacerlo o no?

¿Ideas?

¡Claro! Tengo muchas.

Pero las sospesé y miré hacia atrás para ver las últimas ocho o diez. Género negro, o de terror, o ficción, pero casi siempre con algún muerto por en medio. ¿Qué le vamos a hacer si me gustan ese tipo de historias y con ellas me desenvuelvo con comodidad?

Pensé en algunas continuaciones:

a) »Matt echa un vistazo al armario ropero, coge el primer par de zapatos más cómodos para el largo viaje que les espera. El asesino la estará vigilando y el guardaespaldas cree que es mejor hacer desaparecer a la diva por un tiempo; quedándose él para arreglar el asunto. Al final, cómo no, alguien acaba muerto.

b) »La señorita Jones busca entre el desbarajuste en lo que se había convertido la habitación para encontrar algún par de zapatos y poder abandonar el lugar. Levanta la vista y le mira de nuevo, refunfuñando al ver que no le hace caso. Le saca la lengua y se burla de él. Se pasea descalza por delante mostrándole la fina línea de carne que separa la cenefa de las oscuras medias con el deshilachado principio de la minifalda; dejando ver de soslayo allí donde la oscuridad de las curvas guarda su más preciado tesoro. Pero él no dice nada, no se fija en el cuerpo endemoniadamente bello que le intenta provocar con descaro, no se mueve. Un insignificante hilillo rojizo se descuelga por la comisura de sus labios hasta el mango de la daga que le atraviesa la garganta. Otro muerto.

c) »El guardián observa a la chica caminando de un lado a otro de la sala, descalza y nerviosa; buscando. Mientras la chica da vueltas el hombre se levanta la gorra, acicala el pelo, seca su frente y se cubre nuevamente sin quitarle el ojo de encima. No da crédito a lo que ve. La chica se planta frente a él pidiéndole explicaciones de dónde ha escondido su calzado. Alza la voz gradualmente hasta que los oídos del hombre silban por dentro. Entonces decide que se ha acabado la comedia. Se incorpora y agarra el mango con fuerza, alza la pala y embiste contra la cabeza de la chica; una y otra vez, para asegurarse que esta vez será la última que sale del ataúd. Mmm… esto no es un muerto, es un re-muerto.

d)

Total: que al final, pensando en no escribir nada que tenga que ver con muertos, no sólo he escrito sobre tres, sino que, además, me he escapado de caer en género alguno. Así que podéis tomaros esto como una reflexión más que como un relato.

Agur, yougurt!